Rubio, Hegseth: Las nuevas maneras de gestionar las ventas de armas de EE. UU. colocan a Estados Unidos en primer lugar
En un artículo de opinión publicado el 16 de febrero de 2026, el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, y el secretario de Defensa, Pete Hegseth, defendieron una nueva estrategia para reformar el sistema de ventas de armas al exterior, con el objetivo de acelerar entregas, fortalecer la base industrial estadounidense y consolidar el liderazgo global del país en materia de defensa.
Según los funcionarios, aunque el equipamiento militar estadounidense es considerado “el mejor del mundo”, los retrasos en la producción y entrega han generado listas de espera prolongadas e incertidumbre en los plazos para los aliados que adquieren estos sistemas.
Ventas en máximos históricos, pero con cuellos de botella
Rubio y Hegseth destacan que Estados Unidos mantiene el 43 % de la cuota del mercado global de armas, cuadruplicando a sus competidores más cercanos. Actualmente existen más de 16.000 pedidos activos que respaldan a 190 socios internacionales, con un valor superior a los 900.000 millones de dólares.
Estos recursos —afirman— no solo fortalecen alianzas estratégicas, sino que impulsan la economía interna, generan empleo y financian nuevas innovaciones tecnológicas.
Sin embargo, advierten que la combinación de demanda récord, capacidad de producción limitada y largos plazos de entrega puede debilitar la seguridad nacional y empujar a algunos aliados a buscar proveedores alternativos, incluso si ofrecen equipos de menor calidad.
“America First”: exportabilidad desde el diseño
El eje del cambio es la orden ejecutiva firmada el 6 de febrero por el presidente Donald Trump, denominada Estrategia de Transferencia de Armas “America First”. Esta medida busca rediseñar el modelo de producción y exportación de sistemas de defensa.
Entre los principales cambios se incluyen:
- Diseñar los sistemas con exportabilidad incorporada desde el inicio.
- Acelerar los procesos de aprobación y transferencia de armas.
- Ofrecer un catálogo más amplio que incluya tanto sistemas de alta gama como opciones más económicas y de rápida producción.
- Alinear la diplomacia con la capacidad industrial para responder con mayor agilidad al entorno geopolítico actual.
La estrategia pretende equilibrar las líneas de producción más avanzadas con nuevas capacidades manufactureras, ampliando la oferta para aliados con necesidades y presupuestos diversos.
Impacto en la industria y en la seguridad nacional
De acuerdo con el artículo, la nueva política permitirá reducir tiempos de espera, disminuir costos y desbloquear inversiones adicionales por cientos de miles de millones de dólares en el sector industrial estadounidense.
Además, busca diversificar la base industrial de defensa, atraer nuevas fuentes de capital y fortalecer la resiliencia de las cadenas de suministro.
Rubio y Hegseth sostienen que una mayor variedad de sistemas disponibles no solo beneficiará a los aliados, sino también a las propias fuerzas armadas estadounidenses, al garantizar una producción más amplia y flexible en caso de contingencias.
“Paz a través de la fuerza”
Los secretarios concluyen que la reforma convertirá a Estados Unidos en un proveedor más competitivo y confiable, capaz de armar a sus socios con mayor rapidez y eficiencia, reforzando alianzas estratégicas y promoviendo lo que denominan “paz a través de la fuerza”.
El texto original fue publicado en el portal de USA Today como artículo de opinión firmado por ambos funcionarios.
