Ológrafo: A los difuntos…siempre tan ausentes
por Juan Pabón Hernández (*)
Las cosas que mueren no retornan, se desprenden del tiempo, igual que las hojas en otoño, o el rumor del rocío que se acopia lento y, luego, absorben los jardines, para abonar la vida que resurgirá -otra vez -.
La muerte es una segadora que nos arranca la intimidad, juega a las marionetas con los hilos del destino, condenándonos a ser meros espectadores del final, como una brizna lo es, dócil y sumisa, al viento.
Zarpa de su puerto, con las velas hinchadas, atisbando tablas de naufragios, o sonidos de gaviotas que se visten de cielo, para esperar el centelleo de los peces que habrán de picotear veloces en el mar …a su antojo.
Y busca en un faro lejano su luz, hecha de cristal de magia, el eco del silencio eterno al pie de una campana, el ulular del búho que canta ausencias, o la inmortalidad cansada que vuelve sobre sus pasos.
(*) El autor, Juan Pabón Hernández, cucuteño de tiempo completo. Ex presidente de la Academia de Historia de Norte de Santander. Ingeniero civil hasta cuando la cátedra, la filosofía, la historia, las letras y la poesía lo cautivaron. Ex editor de «Imágenes», revista dominical del Diario La Opinión de Cúcuta. Actual director de la revista «Semillas», también de Cúcuta.
Autor del libro «Ológrafo», Cúcuta, diciembre de 2025.
