Paz por medio de la fuerza: Operación “Epic Fury” destruye la amenaza iraní cuando se establece el alto el fuego.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que la operación militar denominada “Epic Fury” cumplió sus objetivos en un periodo de 38 días, tras lo cual Irán habría aceptado un alto el fuego y la reapertura del estrecho de Ormuz, en medio de un proceso de negociación hacia un acuerdo más amplio.
Según voceros de la administración estadounidense, la operación tuvo como propósito debilitar las capacidades militares del régimen iraní, incluyendo su infraestructura de misiles balísticos, drones y su poder naval. Las autoridades destacaron que la ofensiva se desarrolló bajo la estrategia de “paz por medio de la fuerza”.
El secretario de Guerra, Pete Hegseth, afirmó que las acciones emprendidas por el gobierno representan una continuidad de decisiones anteriores frente a Irán, destacando la ofensiva como una muestra de determinación en política exterior. Por su parte, el jefe del Estado Mayor Conjunto, el general Dan Caine, explicó que la operación respondió a tres objetivos principales: destruir las capacidades ofensivas de Irán, neutralizar su armada y debilitar su base industrial de defensa.
De acuerdo con cifras oficiales, más del 85 % de la infraestructura militar estratégica iraní habría sido destruida, incluyendo gran parte de su arsenal de misiles y drones. Asimismo, se reportó la neutralización de la fuerza aérea iraní y la destrucción de una parte significativa de su flota naval, lo que limitaría su capacidad de proyección militar.
La Casa Blanca, a través de su secretaria de prensa Karoline Leavitt, calificó el resultado como una “victoria” para Estados Unidos, señalando que los objetivos militares se alcanzaron incluso antes del tiempo previsto.
Entre los datos entregados, se indicó que durante la operación se realizaron más de 10.200 salidas aéreas y se impactaron más de 13.000 objetivos, incluidos centros de comando, instalaciones industriales, sistemas de defensa aérea, infraestructura naval y plataformas de lanzamiento de misiles.
Además, se informó sobre la interceptación de más de 1.700 amenazas entre drones y misiles balísticos durante el desarrollo del conflicto, lo que, según las autoridades, evitó mayores riesgos para fuerzas aliadas y civiles en la región.
Las autoridades estadounidenses sostienen que la operación debilitó significativamente la estructura militar y de mando de Irán, generando un escenario que facilitaría las actuales negociaciones diplomáticas.
En este contexto, la administración Trump considera que la posición de Estados Unidos se ha fortalecido, mientras que la capacidad operativa de Irán se ha reducido considerablemente. No obstante, analistas internacionales advierten que la situación en la región sigue siendo delicada y que los próximos pasos en las negociaciones serán determinantes para la estabilidad en Medio Oriente.
El anuncio marca el inicio de una nueva fase en la relación entre ambos países, centrada en el diálogo diplomático tras semanas de alta tensión militar.

