Sustitución cultivos de coca por caña de azúcar, palma, cacao y otros: @lizarralderuben @benjaminlosadaposada

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Una propuesta de Rubén Darío Lizarralde plantea transformar la economía rural sustituyendo cultivos de coca por modelos productivos sostenibles, inspirados en experiencias internacionales como Malasia.

En medio del debate sobre seguridad, desarrollo rural y paz total, toma fuerza una propuesta que busca atacar de raíz el problema de los cultivos ilícitos en Colombia. Se trata de un modelo de sustitución productiva liderado por el exministro Rubén Darío Lizarralde, quien plantea convertir esta estrategia en uno de los pilares de cara a las elecciones presidenciales de Colombia en 2026.

Un modelo basado en agroindustria y mercado internacional

La iniciativa propone reemplazar los cultivos de coca por alternativas como la palma de aceite, el cacao, la caña de azúcar y otros productos agrícolas con alto potencial de exportación. Según Lizarralde, la clave no está solo en erradicar, sino en ofrecer un modelo económico viable y sostenible para los campesinos.

El enfoque toma como referencia el desarrollo agroindustrial de Malasia, país que ha logrado posicionarse globalmente gracias a la producción de palma de aceite. En el caso colombiano, se plantea incluso avanzar hacia la producción de combustibles sostenibles de aviación (SAF), un mercado en crecimiento a nivel mundial.

Piloto en el Magdalena Medio

El modelo ya cuenta con un plan piloto en el Magdalena Medio, una de las zonas históricamente golpeadas por el conflicto armado y la presencia de economías ilegales. Allí, la propuesta busca demostrar que es posible sustituir cultivos ilícitos mediante proyectos agroindustriales que generen ingresos estables y legales.

Campesinos como socios, no como beneficiarios

Uno de los puntos centrales del planteamiento es el rol de los campesinos. A diferencia de otros programas de sustitución, este modelo los integra como socios dentro de cadenas productivas formales. Esto implica:

  • Acceso a financiación bancaria
  • Participación en utilidades
  • Vinculación a mercados internacionales
  • Garantía de servicios sociales básicos

La idea, según Lizarralde, es romper el ciclo de dependencia estatal y construir una economía rural autosostenible.

Zonas fronterizas: prioridad estratégica

La propuesta también pone énfasis en las regiones fronterizas de Colombia, donde el narcotráfico, la violencia y la ausencia del Estado han sido más intensos. El objetivo es recuperar estos territorios mediante inversión productiva y presencia institucional.

¿Una ruta hacia la paz económica?

Para sus promotores, esta estrategia no solo busca sustituir cultivos ilícitos, sino generar una transformación estructural del campo colombiano. La combinación de agroindustria, inversión privada y participación comunitaria podría convertirse en una herramienta clave para reducir la pobreza extrema, debilitar las economías ilegales y avanzar hacia una paz sostenible.

En un contexto donde las soluciones tradicionales han mostrado limitaciones, la propuesta de Rubén Darío Lizarralde abre el debate sobre nuevas formas de enfrentar uno de los desafíos más complejos del país: la relación entre economía rural, narcotráfico y desarrollo.

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