Félix Restrepo S.J., el cristianismo, la educación y su herencia que colombia debe aprovechar
por Claudio Ochoa M.
El historiador Antonio Cacua Prada presentó recientemente sus nuevas obras “R.P. Félix Restrepo, S.J. Una vida al servicio de Dios, de Colombia y de la humanidad” y “R.P. Félix Restrepo, S.J. Restaurador, Fundador y Renovador de Grandes Instituciones”, dos tomos sobre el jesuita antioqueño, su biografía aparejada con la historia nacional entre 1887 y 1965, fechas de su nacimiento y fallecimiento, respectivamente.
El doctor Cacua Prada se relacionó desde jovencito con el Padre Félix de Jesús Restrepo Mejía, a quien conoció en 1949, cuando se acercó a él para solicitar un cupo con miras a estudiar la carrera de Ciencias Económicas y Jurídicas en la Universidad Javeriana. Entonces el futuro abogado cursaba quinto de bachillerato y ya trabajaba como redactor en el diario El Siglo. Coincidieron ambos en mucho y esto ha contribuido a la importancia de esta biografía, que no fue de oídas sino más bien de vivencias conjuntas. Fueron vecinos de vivienda, los dos educadores, escritores y periodistas, ambos miembros de las Academias Colombianas, tanto de Historia como de la Lengua. En esta última condición con numerosas reuniones y proyectos que sostuvieron hasta los últimos momentos de vida del sacerdote. El Padre Félix además fue doctorado en Filosofía (en Holanda), Teología (en España) y en Educación (en Alemania), entre muchos estudios que realizó.

SUS GRADES OBRAS
Cacua Prada ha realizado una detallada investigación sobre los importantes aportes del Padre, desde su vinculación concreta a la Javeriana: en 1931 superior de la Casa de los Filósofos (Seminario de los jesuitas), aunque desde los 15 años de edad (en 1902) era estudiante en el Colegio San Ignacio de Medellín, y ya mostraba su vocación religiosa que los jesuitas supieron concretar. En 1932 fue decano de su facultad de Ciencias Económicas y Jurídicas, y entre 1941 y 1950 rector de la Universidad. En 1941 creó las facultades femeninas de la Universidad Javeriana, la primera universidad femenina en América y, por ende, abrió las puertas universitarias a nuestras mujeres de entonces. En 1942 inició matrículas para el primer curso de la nueva Facultad de Medicina.
El antioqueño fue artífice de obras fundamentales que aún persisten y progresan, como el Hospital de San Ignacio de los jesuitas, el Instituto Caro y Cuervo, la Facultad de Medicina y otras varias de la Javeriana, la negociación del valioso y estratégico terreno en donde se levanta la Universidad, y la Revista Javeriana. Otras ya no están, como la Librería Voluntad S.A. que durante su existencia (más de 80 años) sirvió a miles de estudiantes en Colombia.

En 1933 fue recibido como miembro de número de la Academia Colombiana de la Lengua, ocupando la silla del ex presidente de la República, Marco Fidel Suárez, fallecido seis años atrás. En su posesión hizo un detallado elogio de la obra de Don Marco Fidel, escrito que ha quedado para la historia, dadas las valiosas realizaciones de su paisano, nacido en la localidad de Bello. Como director de la Academia, entre 1955 y 1965 (año de su fallecimiento) consiguió desde el lote hasta los recursos para construir la sede de la Academia, tan imponente como su similar madrileña de la Academia Española de la Lengua, y llevó a cabo su inauguración en 1960. En 1938 fue designado miembro de número de la Academia Colombiana de Historia y de la Academia Colombiana de Jurisprudencia. Fue co fundador, en 1951, del Instituto Colombiano de Cultura Hispánica. Promotor de la Ley de Defensa del Idioma (1960) y su reglamentación (1964) , que con los años y los desgobiernos han convertido en letra muerta.
En 1936 creó la Cooperativa Obrera de Bogotá, apoyando a los trabajadores de la ciudad en sus gestiones para obtener vivienda y apoyándolos con servicios médicos y jurídicos.
Al margen de su obra académica, el historiador Cacua Prada descubre al sacerdote que fomentó el deporte, pues siendo profesor en el Colegio San Pedro Claver de Bucaramanga, desde 1912 le enseño a jugar fútbol a los santandereanos.
EL CURA ESCRITOR Y EDUCADOR
El historiador Cacua Prada presenta un inventario de más de 20 obras escritas del Padre Félix, valiosas para su época y también para estos tiempos.

Su libro sobre la semántica (1927) elogiado en Europa y en nuestro medio. ¿Cómo no va a tener vigencia permanente el estudio de las palabras, expresiones y oraciones, a pesar del abandono en que lo han tenido sucesivos gobiernos, y para completar actualmente con un ministro de Educación totalmente rudimentario…
Otras de sus obras que asimilaron los europeos y latinoamericanos han sido: La libertad de enseñanza (1924), La reforma de la segunda enseñanza (1924), El Castellano en los clásicos (en tres tomos), que imprimió en 1929. Llave del Griego (1912), La ortografía en América (1936), La cultura popular griega a través de la lengua castellana y otros discursos (1938), Corporativismo (1951), Colombia en la encrucijada (1951), El castellano naciente (1956), Astros y rumbos (1957), Entre el tiempo y la eternidad (1960)…

Estando designado como “todero” en el Colegio San Pedro Claver de Bucaramanga fundó en 1913 la revista Horizontes, de la cual publicó 179 números, plasmando allí sus calidades de periodista. Muchos de sus artículos fueron dedicados a “la segunda enseñanza en Colombia”. Sobre este tema también escribió para la revista Razón y Fe y el diario El Debate, ambos medios madrileños, El País de México, El Diario de Cuba, etc.… . Además, en la Península Ibérica dirigió bibliotecas, y fue censor de libros y confesor de alumnos entre 1924 y 1926. Escribió también para las revistas y diarios colombianos Juventud Bartolina, Revista Javeriana (que fundó), el Mensajero del Corazón de Jesús, La Prensa, etc…

Fue en Oña, España, cursando estudios de Teología entre 1916 y 1920, a sus 30 años de edad, cuando se comprometió como educador, y por buena parte de su vida lo ejerció, principalmente en la Universidad Javeriana. En Inglaterra, Holanda, Suiza, Francia y Bélgica estudió (en sus lenguas respectivas) sus sistemas educativos, nutriendo a Colombia de ellos. Alguna vez reveló que su labor de pedagogo la llevó a cabo por su “aspecto social, como ciencia para transformar las sociedades”.
Cacua Prada ofrece en este “tratado” algunos de los escritos del padre Félix, publicados en la Revista Javeriana y otros medios.
PROMOTOR DE IMPORTANTES CONFERENCIAS
Desde la Javeriana promovió los conocimientos de los colombianos más destacados de su época, destacados por construir país, por supuesto. Decenas de conferencias que el historiador Cacua Prada toma del libro Datos sobre la Universidad Javeriana, obra de Álvaro Ortiz Lozano.
En 1933 más de 40 conferencias sobre temas como administración de negocios en EE.UU., manejo científico de empleados y obreros, la industria cafetera, análisis psicológico y jurídico del patriotismo, etiología de la caries dental y su prevención, pintura moderna, las bibliotecas y la cultura, el Banco Central Hipotecario, la moneda colombiana, la reforma penitenciaria en Colombia, transportes del Putumayo, enfermedades mentales, la delincuencia vial y los problemas de la circulación, y alcohol, cine y toxicomanías, etc. Etc.
Durante los años 1934 y sucesivos, hasta 1940, otro tanto de conferencias que contribuyeron a la formación de los javerianos de su época.

CON LA JUVENTUD CATÓLICA
El biógrafo nos informa de otras creaciones del Padre Félix: en 1926 fundó en Bogotá la Casa del Estudiante Católico, con miras a contrarrestar el dominio izquierdista ejercido a través de la Federación de Estudiantes. Esta actividad lo vinculó, según dijo en una oportunidad “a la máxima realización de mi vida, la Universidad Javeriana”. Esta Casa fue una asociación de carácter mutuario en la cual sus afiliados pagaban unas cuotas, adquiriendo el derecho a recibir diversos servicios, entre ellos alimentación, peluquería, asistencia médica, caja de préstamos para apoyar a los estudiantes en víspera de obtener su grado universitario, además de ofrecer una biblioteca y diversas jornadas de esparcimiento.
Más adelante creó la Junta de Iniciativas, que a su turno dio vida a la Caja del Estudiante, estimulando el ahorro entre los estudiantes javerianos de la Facultad de Ciencias Económicas y Jurídicas, y favorecerlos con préstamos. También creó el Centro Jurídico. En 1940 inició en la Radiodifusora Nacional de Colombia el espacio la “Hora católica”.

LO ECLESIÁSTICO EN 95 OBRAS PUBLICADAS POR CACUA PRADA
Valiosa obra publicada en dos tomos gracias a la transferencia de recursos del Ministerio de Educación Nacional y el Colegio Máximo de las Academias de Colombia, con destino a la Academia Colombiana de la Lengua. Que se suma a la utilísima contribución de Cacua Prada, durante más de 45 años como investigador sobre nuestros personajes en la historia nacional y en la prensa, en 95 libros que ha publicado hasta ahora, muchos de los cuales con nuestra historia eclesiástica y sus protagonistas.
Obra que ojalá conozcan los miles de egresados en casi 100 años de historia (en su segundo periodo) de nuestra Universidad Javeriana y especialmente para sus estudiantes de hoy, como ejemplo de lo que fue este plantel durante las décadas que tuvo como guía al sacerdote Restrepo Mejía. Además de los valores cristianos que practicó este jesuita, y que ojalá Colombia retome, en manos de nuestra juventud, para neutralizar los antivalores que vienen imponiendo desde los hogares, los falsos políticos, los desgobiernos promotores de la decadencia, y buena parte de nuestras redes sociales de comunicación.
No es fácil llevar a cabo una reseña completa sobre esta obra del académico Antonio Cacua Prada, en la cual prácticamente detalla paso a paso la vida del Padre Félix y los hechos más destacados de Colombia en su tiempo. Lo indicado es leer y tener como documento de consulta estos dos tomos, que comprenden 706 páginas, apoyadas con fotos y caricaturas históricas. Sus portadas muestran al Padre en dos imágenes diferentes: la del del tomo I es una foto del Archivo Histórico Javeriano, la del tomo II, un óleo del maestro Héctor Osuna. Además de un extenso índice onomástico de los ciudadanos, hechos y personajes históricos, en los 77 años de vida del jesuita.
