Lincoln dijo al coronel Bowers: «Usted me responde por estos 3 gaticos». Crónica histórica de Gustavo Castro Caycedo.

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Por: Gustavo Castro Caycedo

Hace 12 años, investigando temas para mi libro, “Historias humanas de perros y gatos”, que lleva muchas ediciones, encontré un capítulo poco conocido, protagonizado por el decimosexto reelegido presidente de los Estados Unidos, Abraham Lincoln, por cuya vida me seguí interesando. 

Lincoln gobernó con excelencia, entre 1861 y 1865.  El 4 de abril del 65, dos días después de terminada la Guerra Civil de los Estados Unidos que duró cuatro años, cuando el comandante de los Estados Confederados, general Robert E. Lee, firmara la rendición, Lincoln llegó por río en un pequeño bote a Richmond, (Virginia), “la capital enemiga”, con su hijo Tad y unos pocos marineros, pero sin escolta. Y en lugar de hacer una entrada triunfal, caminó con humildad por las calles, rodeado por una multitud de esclavos que lo aclamaban como su «libertador». Como “un héroe conquistador”, pero él conservó su sencillez. 

Un hombre de color se arrodilló ante él, y exclamó; “Sé que soy libre, porque he visto la cara de Padre Abraham”. Pero Lincoln, con modestia, le pidió que se levantara, y le dijo: «No te arrodilles ante mí, ni ante nadie, solo ante Dios, y agradécele a él por la libertad que ahora disfrutas». Desde Richmond, Abraham Lincon le dijo simbólicamente, a la Nación, que el presidente de los Estados Unidos y la Constitución, tenían autoridad sobre ese territorio. 

Finalizado el mayor conflicto en la historia de los Estados Unidos, Lincoln consolidó el triunfo logrando la unión nacional y la libertad de cuatro millones de esclavos. 10 días después, la noche del 14, asistía con su esposa Mary Todd Lincoln, a una comedia musical en el Teatro Ford, de Washington​. Estaban en un palco, y de pronto un hombre le disparó a él un tiro en la cabeza.

La tremenda Guerra Civil o de Secesión de los Estados Unidos, entre 1861 y 1865, fue la más sangrienta en toda América, “desde las expediciones militares de Napoleón”. Lincoln intentó evitarla, pero terminó enfrentándola. Esta se desarrolló a ambos lados de la “Línea Mason Dixon”, frontera que separa a los estados de: Pensilvania (al norte), y Maryland, Virginia Occidental y Delaware, (al sur y el este). Secesión término del latín, significa separación, en este caso, de los estados sureños intentando independizarse de los aliados del Norte.  

La Guerra Civil estalló cuando estos, conocidos como la Unión. fueron encarados por 11 del Sur: Misisipi, Florida, Alabama, Georgia, Carolina del Sur, Luisiana, Texas, Virginia, Arkansas, Carolina del Norte y Tennessee. Se creó un conflicto por la esclavitud y por la elección de Abraham Lincoln, antes de su posesión.

Más de un millón de bajas entre muertos, 

heridos y capturados

La lucha comenzó el 12 de abril de 1861 con el ataque al Fuerte Sumter, isla artificial a la entrada del puerto de Charleston, en Carolina del Sur. Enfrentó a la «Unión», (estados del norte) y la «Confederación,» del sur. Esta terrible Guerra Civil, causó más de un millón de bajas entre muertos, heridos y capturados, en un país que tenía solo 31 millones de habitantes. Fuentes oficiales calculan que hubo entre 698.000 y 750.000 soldados muertos, un 2.5 por ciento de la población total, y el 18 por ciento de los hombres blancos del Sur, entre 13 y 43 años. Las enfermedades, las infecciones y la disentería, causaron dos de cada tres muertes.

Fueron movilizados más de dos millones de soldados de la Unión, y un millón de la Confederación. 190.000 combatientes afroamericanos se unieron al ejército del Norte, que sufrió entre 360,000 y 385,000 víctimas. Los Confederados, entre 258,000 y 350,000. La guerra finalizó con la rendición, firmada por el general Robert Edward Lee, comandante del Ejército Confederado de Virginia del Norte, (pero sureño), en el Parque nacional de Appomattox Court House, el 9 de abril de 1865. 

La victoria de la Unión abolió la esclavitud, disolvió la Confederación, reintegró a los estados rebeldes, logró la reunificación nacional y consolidó el poder federal sobre el de los estados, y dejó un legado de resentimiento y desigualdad racial. 

Lincoln tuvo grandeza al cambiar de opinión; pasó de ser un político práctico que buscaba contener la esclavitud, a convertirse en el «gran emancipador». Poseía una gran capacidad para comunicar ideas profundas con lenguaje sencillo. Era magnánimo. Su estilo de liderazgo carecía de ego, tanto que conformó su gabinete con enemigos políticos, creía que lo que el país requería era mentes brillantes, aunque fueran críticas. Al final de la guerra, en lugar de buscar castigo o venganza contra el Sur, su política fue de” reconciliación con caridad para todos”.

Su integridad personal fue reconocida: «Honest Abe», («Abe, Abraham el Honesto). Su grandeza nació de la honradez intelectual y personal. Admitía sus errores y asumía la responsabilidad de las derrotas militares, lo que le valió la lealtad de sus soldados y su pueblo: lo reconocieron como “el arquitecto de una nueva nación”.  No solo se destacó como líder político, también por su profundo afecto y respeto por los animales, a los que consideraba sujetos de derechos similares a los humanos. Fue un devoto animalista, desde antes de ser elegido presidente, su perro Fido, (Fiel), era su inseparable compañero, se mudó a la casa Blanca con él. 

Abraham Lincoln fue un gran ser humano, solidario y sensible ante las desgracias de los esclavos, de los soldados y de los animales. En su juventud, se lanzó a un río helado para rescatar al perro de la familia que cayó ahí durante un trasteo. Condenaba la desigualdad y la barbarie contra los animales: “Nunca me he considerado un activista, pero he sido llamado por algunas personas, loco activista de los derechos de los animales. Ellos merecen ser tratados con humanidad, no deben sufrir a manos del hombre, y si eso me convierte en un loco: ¡así sea!”.

“Qué espectáculo ver la mano del presidente que proclamó la guerra, acariciando con ternura a tres gaticos”

La siguiente historia, real, prueba la sensibilidad y ternura de Lincoln, a finales de marzo de 1865, terminando la Guerra Civil, visitaba el cuartel general del General Ulysses S. Grant en City Point, Virginia, muy cerca al campo de batalla.

En el tomo IV, página 146 de la biografía de Abraham Lincoln, “Los años de guerra”, escrita por su amigo Carl Sandburg, dice: “Pocos días antes de la rendición del ejército Confederado re comprobé la sensibilidad y el buen corazón de Abraham”. cuando encontró tres gatitos que maullaban Alzó uno, y le preguntó ‘¿Dónde está tu madre?’ Un combatiente que estaba ahí, le dijo: ‘Señor presidente: La madre está muerta’. Y él, comentó: “Entonces esa pobre madre está de duelo por un hijo perdido en la batalla”. Conmovido, alzó a uno y luego se sentó con los tres en una silla. Los acarició con ternura para calmarlos, y dijo suavemente: «Gracias a Dios ustedes son gatos y no pueden entender esta terrible lucha que está ocurriendo aquí. Y su madre no sufrirá como tantas madres por sus hijos perdidos en batalla”. 

En el campamento lo vieron varias veces acariciándolos. Antes de regresar a Washington, se aseguró de que el coronel Bowers. Me resultó imposible encontrar información sobre él, solo que estaba a órdenes del General Grant, quien fue el 18º presidente de Estados Unidos entre 1869 a 1877. Lincoln dijo a Bowers: “coronel: espero que a estos tres pobres gaticos se les de mucha leche y sean tratados con amabilidad. Usted deberá responder por ellos”. Bowers prometió que así lo haría”. 

Este acto de humanidad pesaba mucho, pues no obstante estar rodeado de muerte y decisiones militares críticas, no perdió su compasión por los seres más vulnerables. Sandburg, escribió: “El coronel Horacio Porter, recuerda que vio cómo el presidente se secaba los ojos con su pañuelo. El, pensó: ‘qué espectáculo ver la mano del presidente que había firmado la Proclamación de guerra, acariciando con ternura a tres gaticos huérfanos y a su lado un grupo de militares superiores incluido el comandante general del ejército, en la mayor crisis militar en la historia de la nación. Fue una simplicidad infantil, mezclada con su grandeza”.

Abraham Lincoln tuvo en la Casa Blanca: conejos, caballos pony, perros y cuatro gatos. Sus hijos, Tad y Willie, tenían dos cabras, (“Nanny” y “Nank”) y, un cerdo. Compraron un pavo para la cena de Acción de Gracias, pero Ted lo adoptó y lo llamó “Jack”, y el presidente “lo indultó”. Quería a todos los animales, pero su amor y el de Mary, eran los gatos. Él los consideraba “un alivio en el estrés de la guerra”.

Varios historiadores coinciden en que “Abraham Lincoln era el hombre más admirado de EEUU”. Fue el primer presidente en llevar felinos a la Casa Blanca, dos de ellas: “Tabby” y “Dixie”. Una declaración suya impactó mundialmente: «Estoy a favor de los derechos de los animales, al igual que de los derechos humanos.  Es la única manera de ser un humano completo».  Y lo quisieron más cuando se supo que llevaba a vivir allá animalitos huérfanos o heridos. Un día frenó su caravana en un camino para devolver un 

ave recién nacida al nido del que había caído. expresó: “No podría haber dormido hoy si hubiese dejado perecer a aquella indefensa criatura”. A pesar de ser un hombre fuerte y batallador, era caritativo y reconciliador. Pero Fustigaba con la palabra a los maltratadores de animales. Un día dijo: “No me importa mucho la religión de un hombre cuyo perro o gato no es lo mejor para él.”

Abraham Lincol fue elegido presidente de los Estados Unidos el 6 de noviembre de 1860. Obtuvo el 39,82 por ciento de los votos populares y 180 de los Grandes Electores, (necesitaba 152), contra 123 que sumaron sus tres opositores. El 12 de abril de 1861, los confederados atacaron Fort Sumter. Lincoln del sector moderado de los republicanos se enfrentó al ala más radical de su partido, que exigía más dureza “con los del Sur”. Pero él buscaba una reconstrucción moderada para reunificar pronto al país, mediante una generosa política de reconciliación. 

Cuatro años después la atípica emancipación y la larga guerra civil, parecían imposibilitar la reelección de Lincoln, pero en la Convención Nacional de los Republicanos, en Baltimore, (entre el 7 y 8 de junio de 1864), la mayoría absoluta votó por él para el nuevo período presidencial. Solo 22 delegados lo hicieron a favor del general Ulysses S. Grant,  a quien postularon inconsultamente. El, no tenía intención de postularse, y mucho menos en contra de Abraham Lincoln, quien inició su segundo mandato consecutivo el 4 de marzo de 1865. En las elecciones celebradas el 4 de noviembre de 1864, obtuvo el 55,02 por ciento de los votos y 212 electores; ganó en 23 estados. El demócrata George Brinton McClean, solo en dos.

Discurso de Gettysburg, 

“base de la unidad democrática de EE.UU.

Abraham Lincoln se inmortalizó con su, “Discurso de Gettysburg”, el 19 de noviembre de 1863, en el Cementerio Nacional de Gettysburg de soldados de la Unión, muertos en la batalla de ese nombre, entre el 1 y 3 de julio de 1863. Los oradores “hablaron largo”, algunos fueron interminables. Las frases de Lincoln fueron limitadas, pero retumbaron en todo Estados Unidos, y perduran en la historia, como “base de la identidad democrática”. Lo pronunció 75 días después de la Batalla de Gettysburg, (Pensilvania). Con sólo 272 palabras redefinió el significado de la nación: “El gobierno debe ser «del pueblo, por el pueblo y para el pueblo». Dijo: 

“Hace ochenta y siete años, nuestros padres hicieron nacer en este continente una nueva nación, concebida en Libertad y consagrada al principio de que todas las personas son creadas iguales. Ahora estamos envueltos en una gran guerra civil que pone a prueba si esta nación, o cualquier nación así concebida y consagrada puede perdurar en el tiempo. Estamos reunidos en un importante campo de batalla de esa guerra. Hemos venido a destinar una porción de dicho campo como lugar de último descanso para aquellos que dieron aquí sus vidas para que esta nación pudiera vivir. Es plenamente oportuno y apropiado que hagamos tal cosa”.

“Somos más bien nosotros, los vivos, quienes debemos dedicarnos a la tarea inconclusa que los que aquí lucharon hicieron avanzar tanto y tan noblemente. Somos más bien los vivos quienes aquí debemos abocarnos a la gran tarea que aún resta ante nosotros: que de estos muertos a los que honramos, se extraiga un mayor fervor hacia la causa por la que ellos entregaron la mayor muestra de devoción. Que resolvamos firmemente que estos muertos no dieron su vida en vano. Que esta nación, Dios mediante, tendrá un nuevo nacimiento de libertad. Y que el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, no desaparecerá”.  

Abraham Lincoln protagonizó muchos actos de humanidad. Indultó a los centinelas que se dormían en su puesto de vigilancia y condenados a muerte por un tribunal militar. El creía que estos actuaban por agotamiento, no por negligencia. Firmó perdón para los desertores que habían abandonado su puesto para cuidar a sus familias. Decía ¡no puedo ordenar la ejecución de un hombre solo por sus piernas cobardes». Cuando pasaban frente a él los oficiales en los desfiles, solo tocaba su sombrero de copa, pero ante los soldados rasos se lo quitaba con respeto. 

“Visitaba a los heridos, les daba la mano y los escuchaba. Conmutó la mayor ejecución masiva luego de que un tribunal militar sentenció a muerte a 303 indígenas”. Revisó personalmente cada expediente, indultó a 264, y solo aprobó la ejecución de los culpables de crímenes de guerra, y cuando esta terminó sin venganza ofreció perdón a los soldados confederados que juraran lealtad a la Unión.

Otro acto de humildad suyo surgió el 9 de abril de 1865, cuando supo de la rendición del general Robert E. Lee ante el general Ulysses Grant, en la, “Appomattox Court House”, (hoy Parque Histórico Nacional), sellando el fin de la Guerra. Lincoln, elemental, no hizo una celebración ostentosa. Solo dijo: «Nos reunimos hoy no con tristeza sino con alegría en el corazón». No habló de su victoria, sino sobre la Reconstrucción, y sobre cómo reintegrar a los estados rebeldes de manera justa. Fue claro con los generales: quería una rendición generosa. Su orden fue: permitir que los soldados Confederados regresaran a sus casas y pudieran empezar a sembrar sus campos nuevamente. Sentó bases para una nación unida

Abraham Lincoln nació en Hodgenville, Kentucky, el 12 de febrero de 1809. creció entre los estados de Kentucky e Indiana, (Lejano Oeste). Siendo autodidacta, se convirtió en el “líder de la construcción del nuevo Partido Republicano”. Fue criado en el seno de una familia bautista.  Dice su biografía: “El mejor amigo suyo, fue Joshua Fry Speed, con quien compartió habitación en su juventud, a quien consultaba. A los 20 años, se dijo a sí mismo: ‘Yo ignoraba muchas cosas. Sabía leer, escribir y contar, pero no más. Nunca estudié en un colegio o academia. Lo que poseo de educación lo he ido recogiendo aquí y allá, bajo las exigencias de la necesidad». Su carisma superó su relativa falta de experiencia y de peso político.

De sus cuatro hijos, solo uno, (Robert) llegó a adulto. La muerte de Eddie y Willie, en la Casa Blanca, devastó a Abraham y a Mary, y exacerbó la salud mental de ella. Al morir el presidente ella enfrentó dificultades económicas, y estuvo en un sanatorio.

Lincoln el estratega, 

y el militar más cercano durante la guerra

Aunque su única experiencia militar fue de pocos meses como voluntario, Lincoln es reconocido por los historiadores como un genio de la estrategia militar. Entendió la «Guerra Total», mientras sus generales buscaban una batalla decisiva única, sabía que la única forma de ganar era destruir la capacidad de lucha de los confederados y desmantelar su infraestructura económica. Impuso su concepto de atacar todos los frentes al tiempo para que el Sur no pudiera mover sus tropas.

Al inicio de la guerra, Lincoln se dio cuenta de que sus generales no daban la talla, tomó libros sobre estrategia militar y pasó muchas noches estudiando tratados de táctica y logística, y supo más de estrategia que muchos de sus oficiales. Fue el primer presidente en ejercer mando directo en tiempo real. Dedicaba muchas horas a la oficina de telegrafía del Departamento de Guerra, recibiendo informes y enviando órdenes, coordinó a control remoto a su ejército, a cientos de kilómetros.

El militar más cercano a Abraham Lincoln durante la Guerra Civil fue el General Ulysses S. Grant, y el mayor acierto militar fue “descubrirlo” pues compartió su visión estratégica. Algunos pidieron que lo despidiera porque tomaba Y Lincoln respondió: «No puedo prescindir de este hombre: él sí sabe pelear». Aunque no se conocieron en persona hasta marzo de 1864, desarrollaron la asociación estratégica y personal más profunda de la historia de los Estados Unidos. Grant lo aceptó lealmente como su jefe desde el inicio.  Tuvieron grandes afinidades: eran del «Medio Oeste», tenían orígenes humildes e ideas coincidentes. Lincoln entendió que la guerra no solo se ganaba con balas, sino con política. Al convertir la guerra en una lucha contra la esclavitud, imposibilitó a Inglaterra y Francia de intervenir en favor del Sur, pues sus súbditos no aceptarían apoyar a quienes luchaba por la esclavitud.

Un sueño premonitorio y el atentado que le quitó la vida

La grandeza de Lincoln, reconocida por los historiadores y por gran parte de su pueblo, como “el mejor presidente en la historia de Estados Unidos”, se basa en sus logros políticos y militares, en su ética, y su liderazgo en una gran crisis, y en su integridad moral. Su mayor atributo fue “mantener unido a un país casi despedazado”, convencido de que no podía permitir el fracaso de la democracia. 

Aunque su meta inicial no era acabar la esclavitud, sino salvar la Unión, “comprendió que no podía salvar la Unión si no acababa con la esclavitud”. Hacia el final de la guerra, Lincoln se reunía frecuentemente con Ulysses Grant. Los dos tuvieron gran respeto mutuo y planearon asuntos vitales de la reconstrucción 

Según su amigo y guardaespaldas, Ward Hill Lamon, Lincoln tuvo un sueño premonitorio: caminaba por la Casa Blanca, escuchó llantos y vio un cajón con un cadáver, custodiado por soldados. Entonces le preguntó a un guardia: ¿Quién ha muerto en la Casa Blanca? Este le respondió: «El presidente; fue asesinado”

Y así sucedió el 14 de abril de 1865, cuando asistía con su esposa y Henry Rathbone a la función en el Teatro Ford​, cuando estando en un palco, John Wilkes Booth, (fanático sureño), disparó por detrás a la cabeza del presidente. Wilkes forcejeó con el agresor, pero este lo hirió en un brazo y huyó. 

El médico militar Charles August Leale, que estaba en el teatro, atendió al presidente, quien entró en coma. Aquel y otras personas lo llevaron agonizante a una casa vecina. A las siete de la mañana, falleció.  El asesino y varios involucrados en el crimen fueron capturados y ahorcados, o encarcelados. Lincoln había invitado a la función al general Ulysses Grant, quien no pudo asistir.

El cuerpo de Lincoln fue llevado en tren, en una inmensa procesión fúnebre por varios estados. Fue el “el salvador de los Estados Unidos” y protector de lo que él mismo llamó, rendición general, o, «el gobierno del pueblo, por el pueblo, y para el pueblo”, cuya muerte conmovió al mundo. Sus restos reposan en el cementerio de Oak Ridge, Springfield, Illinois y su recuerdo es eterno. 

Enlaces a: “Abraham Lincoln y los animales”

http://youtu.be/QM4JuU9K4XM.

http://youtu.be/FckXBZa02GU.

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