Respuesta ante desastres a nivel latinoamérica y el caribe
Perú y Estados Unidos reforzaron en agosto de 2026 su cooperación para la preparación y respuesta ante desastres, con especial atención al posible impacto del fenómeno de El Niño. Durante una conferencia de prensa virtual, el embajador estadounidense en Perú, Bernie Navarro, y el ministro de Relaciones Exteriores peruano, Carlos Espá, explicaron los avances de una cumbre realizada en el sur de Florida que reunió a agencias estadounidenses y representantes peruanos para anticipar necesidades, coordinar recursos y establecer mecanismos de respuesta.
El encuentro buscó cambiar el enfoque tradicional de atención de emergencias, pasando de una respuesta posterior al desastre hacia una estrategia preventiva. Según Navarro, las instituciones comenzaron a identificar con anticipación los recursos que podrían ser necesarios y los puntos estratégicos donde deberían ubicarse. Las autoridades consideran que esta experiencia podría convertirse en un modelo para enfrentar futuros fenómenos naturales en otros países de Latinoamérica y el Caribe.
Perú se prepara ante el fenómeno de El Niño
Uno de los principales motivos de la coordinación es el riesgo asociado al fenómeno de El Niño. De acuerdo con lo señalado por el canciller Espá durante la conferencia, las previsiones de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) indicaban un 90 % de posibilidades de una confluencia entre El Niño Costero y El Niño Global hacia finales de 2026. Ante este escenario, ambos gobiernos comenzaron a trabajar en una hoja de ruta de prevención, mitigación y eventual respuesta a la emergencia.
La preparación contempla también posibles consecuencias sanitarias y sociales derivadas de lluvias intensas e inundaciones. Entre los riesgos mencionados se encuentran las dificultades de acceso al agua potable y el posible incremento de enfermedades como dengue y malaria, además de problemas relacionados con anemia y desnutrición. Entre las alternativas analizadas figura la disponibilidad de purificadores comunitarios de agua para zonas afectadas.
Cooperación podría extenderse a Latinoamérica y el Caribe
La estrategia desarrollada con Perú podría tener un alcance regional. Consultado sobre posibles acciones en otros países, el embajador Navarro señaló que la primera cumbre puede servir como referencia para determinar cómo Estados Unidos abordará regionalmente los efectos de El Niño. También hizo un llamado a los gobiernos latinoamericanos a comenzar sus procesos de planificación antes de que se materialicen las emergencias.
El modelo contempla la articulación entre gobiernos, organismos de emergencia, sociedad civil y organizaciones de asistencia. Las autoridades destacaron que establecer previamente estas conexiones permitiría reducir los tiempos de reacción y facilitar la llegada de ayuda humanitaria cuando ocurra un desastre. En Perú, la cooperación incluye además la articulación de 18 centros regionales de operaciones de emergencia apoyados por Estados Unidos.
Recursos y capacidades preparados para emergencias
Aunque las autoridades no anunciaron una cifra específica de recursos estadounidenses destinados a la preparación ante El Niño, señalaron que existen capacidades preposicionadas para responder desde las primeras horas de una eventual emergencia. Entre los recursos mencionados se encuentran estructuras de puentes y capacidades logísticas que podrían utilizarse cuando las lluvias, inundaciones o deslizamientos interrumpan la infraestructura.
La cooperación también contempla capacidades sanitarias y militares. Durante la conferencia se mencionó la prevista presencia del buque hospital USNS Comfort frente a las costas de Piura y la posibilidad de fortalecer el trabajo conjunto entre las Fuerzas Armadas de Perú y Estados Unidos para tareas de asistencia ante emergencias.
Preparación también frente a terremotos
El esquema no estaría limitado exclusivamente a El Niño. Ante una pregunta sobre la posibilidad de un terremoto de gran magnitud en Perú, Navarro señaló que parte de los recursos identificados durante la cumbre podrían adaptarse para responder a otro tipo de desastre nacional. Los centros regionales de operaciones de emergencia también podrían desempeñar un papel en la coordinación entre autoridades locales, gobiernos regionales, el INDECI y organismos estadounidenses.
La iniciativa coloca así la prevención, el posicionamiento anticipado de recursos y la cooperación internacional como elementos centrales de la respuesta ante desastres. Si el modelo desarrollado entre Perú y Estados Unidos se extiende a otros países, podría fortalecer la capacidad regional de Latinoamérica y el Caribe para afrontar fenómenos climáticos, terremotos y otras emergencias naturales.
