IA, energía y biofarmacia redefinen la competitividad empresarial global: McKinsey
Informes de Harvard Business Review, McKinsey, Fortune y The Wall Street Journal destacan que la ventaja competitiva ya no depende únicamente de la tecnología, sino también del acceso a la energía, la calidad de los datos y la transformación organizacional.
La inteligencia artificial (IA) continúa consolidándose como uno de los principales motores de transformación empresarial. Sin embargo, nuevos análisis de Harvard Business Review (HBR), McKinsey & Company, Fortune y The Wall Street Journal (WSJ) coinciden en que el éxito de esta tecnología dependerá cada vez más de factores estratégicos como el acceso a la energía, la calidad de los datos y la capacidad de las organizaciones para rediseñar sus procesos de negocio.
Uno de los principales desafíos identificados es el suministro de energía. De acuerdo con Harvard Business Review, el crecimiento acelerado de la IA incrementará significativamente la demanda eléctrica de los centros de datos, que podrían consumir más del doble de energía hacia 2030 respecto a los niveles actuales. En este escenario, garantizar un abastecimiento energético confiable y sostenible se perfila como un nuevo factor de competitividad para las empresas que buscan expandir sus capacidades de inteligencia artificial.
En la misma línea, un estudio del McKinsey Global Institute sostiene que la competitividad futura dependerá cada vez más de las decisiones de inversión. La firma señala que las organizaciones deberán evaluar cuidadosamente dónde desarrollar sus proyectos tecnológicos, priorizando regiones con infraestructura energética sólida, ecosistemas de innovación y condiciones que favorezcan la productividad y el crecimiento a largo plazo.
La gestión de los datos representa otro de los grandes retos para escalar la inteligencia artificial. Según Fortune, muchas compañías logran desarrollar proyectos piloto exitosos, pero enfrentan dificultades cuando intentan implementar estas soluciones en toda la organización debido a problemas de gobernanza, procesos internos y fragmentación de la información.
McKinsey respalda esta conclusión al revelar que solo el 7 % de las empresas ha logrado escalar completamente el uso de la inteligencia artificial. La consultora identifica que dos de cada tres organizaciones con mejor desempeño consideran que la calidad y disponibilidad de los datos constituyen la principal barrera para ampliar el uso de esta tecnología. Por ello, recomienda tratar los datos como un activo estratégico compartido y construir plataformas reutilizables que permitan desarrollar múltiples aplicaciones de IA de forma consistente.
El impacto de la inteligencia artificial también se extiende al sector de la salud. De acuerdo con The Wall Street Journal, las compañías farmacéuticas están incrementando sus inversiones en IA para acelerar el descubrimiento y desarrollo de nuevos medicamentos. Aunque cerca del 90 % de los candidatos a fármacos no supera las etapas de desarrollo, la combinación de inteligencia artificial y computación de alto rendimiento está permitiendo identificar moléculas prometedoras con mayor rapidez y optimizar los procesos de investigación.
Los expertos de McKinsey consideran que el mayor potencial de la IA en la industria biofarmacéutica no reside únicamente en automatizar tareas, sino en transformar completamente el proceso de investigación y desarrollo mediante sistemas de aprendizaje continuo. Este enfoque permitiría conectar el descubrimiento científico, el diseño molecular, los ensayos clínicos, los resultados obtenidos en pacientes y la comercialización de nuevos tratamientos, reduciendo los tiempos de desarrollo y mejorando la toma de decisiones.
Los distintos análisis coinciden en que la ventaja competitiva en la era de la inteligencia artificial ya no dependerá exclusivamente de disponer de algoritmos más avanzados, sino de la capacidad de las organizaciones para integrar infraestructura energética, datos de calidad, liderazgo estratégico e innovación continua como parte de una misma transformación empresarial.
