Pagos transfronterizos globales avanzan hacia servicios financieros integrados
Un análisis de McKinsey advierte que velocidad, seguridad y bajo costo están dejando de ser ventajas competitivas. Bancos y fintech deberán generar valor mediante tecnología, asesoramiento, automatización y servicios financieros integrados.
El mercado mundial de pagos transfronterizos atraviesa una transformación estructural impulsada por la reducción de comisiones, los pagos en tiempo real, la competencia de las fintech, nuevas infraestructuras digitales y la incorporación de inteligencia artificial. De acuerdo con un análisis de McKinsey, las empresas del sector deberán evolucionar desde la simple transferencia internacional de dinero hacia servicios financieros y operativos más amplios para conservar su competitividad.
El tamaño del mercado continúa siendo considerable. En 2025, aproximadamente 191 billones de dólares cruzaron fronteras, generando cerca de 293.000 millones de dólares en ingresos. Las estimaciones apuntan a que los ingresos podrían crecer alrededor de un 4 % anual. Sin embargo, detrás de estas cifras se está produciendo un cambio: características como seguridad, velocidad y precio competitivo, que anteriormente diferenciaban a los proveedores, se están convirtiendo progresivamente en requisitos básicos del mercado.
Fintech presionan precios y aceleran los pagos
Durante la última década, las fintech aumentaron su participación en los pagos internacionales al competir principalmente mediante menores costos, mayor velocidad y transparencia. Los proveedores no bancarios ya concentran aproximadamente la mitad del valor de los pagos transfronterizos minoristas y han ampliado su presencia entre pequeñas y medianas empresas, donde su participación estimada pasó del 5 % en 2015 al 20 % en 2025.
La competencia está presionando las comisiones hacia niveles cada vez menores. Según los datos citados en el análisis, el costo promedio de enviar una remesa de 200 dólares pasó del 6,8 % en 2019 al 6,3 % en 2025, mientras que los canales exclusivamente digitales registran promedios inferiores al 5 %. En los corredores internacionales más competitivos, los precios ya alcanzan o se sitúan por debajo del objetivo del 3 % establecido por Naciones Unidas.
Al mismo tiempo, los pagos internacionales se están acelerando. La modernización de los sistemas nacionales de pagos en tiempo real, su creciente interconexión y el desarrollo de nuevas redes están convirtiendo las operaciones instantáneas o casi inmediatas en un nuevo estándar, especialmente en los principales corredores de divisas. A este escenario se suman tecnologías emergentes como stablecoins y depósitos tokenizados, que exploran nuevos mecanismos para transferir y liquidar valor internacionalmente.
Inteligencia artificial entra en la gestión financiera
La transformación también está trasladando el valor desde la ejecución del pago hacia los servicios que lo acompañan. Para las empresas, esto comprende gestión de tesorería, cambio de divisas, facturación electrónica, conciliación, cuentas por pagar y cobrar, gestión de gastos e integración con sistemas empresariales. En este nuevo escenario, realizar una transferencia será solamente una parte de un proceso financiero mucho más amplio.
La inteligencia artificial puede desempeñar un papel creciente en esta evolución. El informe plantea aplicaciones para automatizar la conciliación de facturas, identificar incidencias de pagos, programar transferencias, optimizar capital circulante y ofrecer recomendaciones relacionadas con liquidez, financiación y riesgo cambiario. Estas capacidades podrían ampliar a pequeñas y medianas empresas servicios de asesoramiento financiero que tradicionalmente estaban disponibles principalmente para grandes corporaciones.
Los pagos pasan de producto a infraestructura
Otra tendencia es la integración de los pagos directamente dentro de plataformas empresariales. En lugar de utilizar portales bancarios independientes y posteriormente conciliar las operaciones de manera manual, las organizaciones buscan sistemas capaces de conectar facturación, impuestos, tesorería, pagos y contabilidad. La expansión mundial de la facturación electrónica refuerza esta necesidad: más de 80 países ya han implementado o exigido este tipo de sistemas, según el análisis.
Para las fintech especializadas, McKinsey identifica cuatro posibles direcciones estratégicas: convertirse en plataformas de operaciones comerciales, evolucionar hacia bancos transaccionales modernos, especializarse profundamente en determinados sectores o funcionar como orquestadores multirraíl, capaces de conectar banca corresponsal, pagos instantáneos, tarjetas, billeteras digitales y mecanismos basados en activos digitales.
Los bancos también afrontarán decisiones estratégicas. Mantener infraestructura propia para cada mercado podría dejar de resultar eficiente para determinadas instituciones, que podrían recurrir a alianzas con proveedores especializados mientras concentran sus recursos en áreas donde conservan ventajas, como gestión de tesorería, liquidez, financiación comercial, crédito, cambio de divisas y relación con los clientes.
El escenario apunta así hacia una reestructuración de los pagos transfronterizos globales. A medida que transferir dinero internacionalmente se vuelve más rápido, barato y estandarizado, la competencia se desplazará hacia la capacidad de integrar pagos con software, inteligencia artificial, asesoramiento financiero y automatización empresarial. Para bancos y fintech, la transferencia internacional podría dejar de ser el producto final y convertirse en una función integrada dentro de ecosistemas financieros más amplios.
